lunes, junio 13, 2005

Batalla Campal No. 2

Fue una Batalla Campal, la segunda de muchas por venir.

El resultado: La Mini-Familia (1) - Las Cucarachas (0)

Este fin de semana fue la 2a. fumigada semestral de la casa. Al filo de las 11 de la mañana del sábado comenzó el movimiento: saca todo de la cocina, empaca en bolsas plásticas selladas, despeja alacenas, separa muebles, saca perro, niños y mujer; sella ventanas y puertas, esparce insecticida en cantidades industriales y emigra a Tepoz por 36 horas.
Ayer domingo regresamos al filo de las siete de la tarde: deja niños con su abuela, abre casa, prende ventiladores y empieza a revisar si tuviste éxito...

¡Malditos Bichos!

Las desgraciadas mutantes nomás no se murieron, así que tuve que compar otra botella de insecticida y rociar nuevamente, matando a los malditos bichos al por mayor con cualquier instrumento a mano (incluyendo a veces, la misma mano - que posteriormente tuvo que ser lavada con cloro).
A eso de las 9 de la noche el éxito ya era franco: los pisotones, chanclazos y rociadas habían acabado con gran parte de la población de 6 patas. El problema era que ya andábamos medio mareados y como que movíamos las patitas en la misma forma espasmódica que ellas. Después de lavar todo con cloro, para asegurar la desinfección, procedimos primero a ir por los niños, para que ya se durmieran y dejaran de dar lata, y después a lavar toda la loza, ollas, platos, cubiertos, electrodomésticos y demás parafernalia que cabe en una cocina.

NOTA: aprovechando la desinfección, se hizo limpieza a profundidad del área, lo que resultó en una bolsa de basura gigante, como de 40 kilos, que hube de llevar (con ayuda del Pater) al contenedor de basura cercano a casa (Nunca imaginé que en una cocina tan pequeña cupiera tanta porquería...).

Acabamos a las 12 y media de la noche, con la casa apestando a cloro y nosotros a mugre, por lo que hubo que hacer desinfección profunda de nuestra anatomía antes de dormir. A eso de la 1 de la mañana por fin caímos rendidos en la cama y, para variar, no me pude dormir de tan cansado que estaba. La Gordita Adorada se coaguló de manera casi inmediata.

Hoy a las 8 de la madrugada logré arrastrarme fuera de la cama y llegué al trabajo en calidad de zombi, estado que espero permanezca hasta las 5 de la tarde, cuando pueda ir a casa y luego a dar clases (las dos cosas a las que les tengo verdadero gusto).

A ver cuanto nos dura el gusto de estar libres de bichos...

Se ven!

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