Los niños decretaron, bajo el influjo de algún alucinógeno ilegal - seguramente proporcionado por Bob Esponja -, que su cuarto debía ser re-decorado con tema marino. Obviamente, la idea también fue de mi mujer, ella fue quien les vendió la idea... no soy menso, aunque a veces la cara no me ayude.
Entonces, la decoración de granja con su vaca, granjero, pollitos y patito se va a Chihuahua a un baile.
Y la 3 de Mayo (colonia de Cuernavaca donde se concentran las tiendas de figuritas de cerámica) se convierte en proveedora oficial de pececitos, tortugas y demás parafernalia.
Y Aurrerá se apuntó como patrocinador oficial de pinturas.
Y mi señora de declaró como la diseñadora de la decoración.
Y yo fui reclutado como mano de obra tercermundista.
Y mi fin de semana de descanso se fue al caño.
Llegó el sábado y comenzó la obra... después de que me hice pato medio día, intentado retrasar lo inevitable... a sacar las cosas del cuarto y poderlas en la sala, el comedor, mi recámara y demás espacios disponibles.
- A ver, vamos a hacer la mezcla de colores... - dijo mi gordita.
- Amore, ¿cuál es el diseño?
- Pues el mar...
¡Soy un idiota! ¡El mar, por supuesto!
- ¿Cuál? ¿El Caribe, el Atlantico Norte, el Pacífico, un atolón en el Índico, la Gran Barrera australiana?
- Pues el mar...
- Me refiero a qué tipo de mar quieres pintar: en azules claros, en verdes, en azules oscuros...
- En azul verdoso, así como azul turquesa...
- ¿Con cambios de color según la profundidad?
- ¡Sí!
Y el interrogatorio e intercambio de ideas sobre a qué altura pintar, si el techo iba de color o no, si íbamos a poner gaviotas, si cambiábamos las camas de lugar, si tirábamos los juguetes viejos aprovechando que íbamos a reordenar todo, si quitábamos las repisas de los peluches, etc, etc, etc, siguió durante una media hora. Luego vino la discusión sobre el tono exacto de azul a usar en cada nivel... Según yo el azul es azul es azul, pero resulta que el azul turquesa se iba a degradar pasando por un azul cielo y terminando en un azul no oscuro, pero tampoco claro, sino más bien marino...
Una vez decidido el rango tonal comenzó el trabajo de verdad: pintar, pintar y pintar hasta las 12 de la noche. Y nos faltó un pedazo, porque se acabó la mezcla exacta del azul no oscuro, sino más bien claro tirándole a marino...
Entonces fuimos a descansar con los niños en nuestra recámara, porque la suya apestaba a pintura fresca. Acomodamos unas colchonetas, edredones y cobijas junto a nuestra cama y los acostamos ahí, bajándolos de nuestra cama, que habían usurpado desde las 12 del día.
A las 2 de la mañana el Bodoque Terrible anunció que le dolía el tobillo y que el suelo era muy duro para dormir, aún con 10 cm de colchoncito. Le cedí mi espacio, el puse Pomada Mágica Para Dolores Imaginarios (POMAPADI), también conocida en el bajo mundo como Vaporrub y me acosté a nivel de cancha.
Ahí empezaron los verdaderos problemas (todo lo anterior es relativamente normal y ya estoy acostumbrado).
El bodoque mide 1.06 mts y se cubre con una cobija de 1.2 mts. Yo mido 1.85 mts.
A las 4 de la madrugada ya no aguantaba el frío y, por más que me puse pants gruesos y me hice rollito con la mantita en forma diagonal, me empezó a doler la pierna descubierta y la espalda se negó a acomodarse en 10 cm de colchón reducidos y compactados a 2 cm por 80 kilos de peso.
Y el Bodoque Terrible decretó que quería una mamila. Y ya no había leche. Y lloró porque quería que yo me fuera a la tienda por leche a las 4:30 de la madrugada.
Y pensé "Si hubiera pedido chelas, sí me lanzo al OXXO de 24 hrs."
Y lo mandé por un tubo: me hice el dormido y le dejé el paquete a mi mujer. Debo aclarar que era una venganza justa, normalmente el que se hace cargo de los chamacos durante la noche soy yo, pero me sentía tan fregado que consideré necesario que la balanza kármica se equilibrara un poco.
A las 8:00 am del domingo los enanos despertaron en automático y pidiron de desayunar. No fui por leche, porque en realidad sí había, sólo era cosa de que no me quería levantar a las 4 de la mañana... Desayunaron y desocuparon la cama. Me arrastré hasta el lecho conyugal y me quedé dormido hasta las 10, cuando fui abruptamente despertado por los gemidos de dolor de mi compañera de vida... el laxante estaba haciendo efecto... y siguió haciendo efecto, y siguió, y siguió... sin resultados claros, porque sólo produjo retortijones y dolores contínuos durante todo el día. Creo que lo que necesita es algo más fuerte, tal vez de potencia industrial.
Y comenzó la finalización de la decoración: a rehacer el azul y terminar la pared, luego a poner clavos, colgar pececitos y acomodar muebles.
Como a las 6 de la tarde terminamos y los niños usurparon su territorio nuevamente, bajo las estrictas intrucciones de "PROHIBIDO": poner los pies en la pared, las manos en la pared, los lápices fuera de su estuche y cerca de la pared, agarrar los pececitos de cerámica, mover las camas cerca de la pared, tocar las puertas del clóset con las manos sucias, ver chueco la pared, y demás.
Y por fin pude descansar.
lunes, febrero 28, 2005
¡La Nuevas Noticias!
¡Extra! ¡Extra!
¡No se le sale todavía la chamaca a la concuñita!
Cuautla, Mor. a 23 de febrero del 2005
El Dr. Cedillo (no confundir con el otro Dr. Zedillo, ¡el nuestro sí sabe lo que hace!) decretó:
- Todo está bien.
Doña Prudencia y Doña Sara saltaron de alegría...
Mi cuñadito saltó de alegría...
Y la concuñita preguntó:
- ¿Y cuándo me hace la cesárea?
- Vamos a esperar unas tres semanas más, porque al fin y al cabo la niña ya se amarró. Mientras tanto mantente en reposo relativo...
- ¿Y me tengo que esperar otras tres semanas?
¿Tengo que decir más? Total, ya pasó el baby-shower.
Cuautla, Mor. a 23 de febrero del 2005
El Dr. Cedillo (no confundir con el otro Dr. Zedillo, ¡el nuestro sí sabe lo que hace!) decretó:
- Todo está bien.
Doña Prudencia y Doña Sara saltaron de alegría...
Mi cuñadito saltó de alegría...
Y la concuñita preguntó:
- ¿Y cuándo me hace la cesárea?
- Vamos a esperar unas tres semanas más, porque al fin y al cabo la niña ya se amarró. Mientras tanto mantente en reposo relativo...
- ¿Y me tengo que esperar otras tres semanas?
¿Tengo que decir más? Total, ya pasó el baby-shower.
La Vida es un Examen de Confusión Múltiple
Ayer en la noche mi enana, la pequeña Jay (no, no es jalada agringada, las primeras tres letras de su nombre son J, A e Y) preguntó: ¿Y antes y después del presente, pasado y futuro, qué hay?
La pregunta se prestaba a confusiones, como todas las que normalmente hace, así que pregunté a mi vez: ¿Qué quieres decir, pequeña monstrua de mis diabólocas entrañas, dueña en tiempo compartido de la más querida de mis vísceras, mi corazón adorado?
Con su cara de "¡ash, papá, otra vez con tus cosas!", la pequeña me preguntó nuevamente: ¿que cuánto dura el pasado, el presente y el futuro? y además, ¿qué pasa después de cada uno?
Perfecto, claridad en la pregunta, claridad en la respuesta.
No hay nada más fácil que explicar el flujo del tiempo a una niña de ocho años que aún no sabe lo que dura un ratito :-P, y que no entiende que lo único que necesito son 15 minutos a solas con su madre para poder decirle cómo me fue en el día... pero eso es otra historia!
Entonces:
- Amorcita, es muy simple. El pasado es lo que sucedió antes, el presente es lo que está pasando ahorita y el futuro es lo que todavía no pasa, ¿está claro?
- No.
- ¿Por qué no te queda claro?
- Es que... ¿cuánto duran?
- El pasado no tiene duración y el futuro tampoco. El presente dura tan sólo un instante y después se vuelve pasado, ¿ahora sí entendiste?
- No.
- A ver, tu tienes ocho años... tu pasado es cuando tuviste siete años, tu presente es ahorita que tienes ocho y tu futuro es cuando tengas nueve años... ¿ahora sí está claro?
- No, no me has dicho cuánto duran...
- Es que depende de tu percepción del tiempo, de cuánto sientas tú que han durado. Pero eso sí, el futuro no tiene duración porque no ha sucedido. ¿Ya le captas?
- No. ¿Entonces el pasado no existía antes de que yo naciera y el futuro no va a existir después de que me muera?
- Algo así... aunque no exactamente. El pasado ya existía desde antes que tu nacieras y el futuro va a seguir sucediendo... ¿entiendes?
- No.
- Entonces mejor vete a dormir, porque no lo vas a entender en una sola sesión.
- Si, mejor me voy, porque no te entendí nada.
Y así, nuevamente contribuí a la confusión en la educación de mi querida Jay.
¡Adoro esos momentos!
La pregunta se prestaba a confusiones, como todas las que normalmente hace, así que pregunté a mi vez: ¿Qué quieres decir, pequeña monstrua de mis diabólocas entrañas, dueña en tiempo compartido de la más querida de mis vísceras, mi corazón adorado?
Con su cara de "¡ash, papá, otra vez con tus cosas!", la pequeña me preguntó nuevamente: ¿que cuánto dura el pasado, el presente y el futuro? y además, ¿qué pasa después de cada uno?
Perfecto, claridad en la pregunta, claridad en la respuesta.
No hay nada más fácil que explicar el flujo del tiempo a una niña de ocho años que aún no sabe lo que dura un ratito :-P, y que no entiende que lo único que necesito son 15 minutos a solas con su madre para poder decirle cómo me fue en el día... pero eso es otra historia!
Entonces:
- Amorcita, es muy simple. El pasado es lo que sucedió antes, el presente es lo que está pasando ahorita y el futuro es lo que todavía no pasa, ¿está claro?
- No.
- ¿Por qué no te queda claro?
- Es que... ¿cuánto duran?
- El pasado no tiene duración y el futuro tampoco. El presente dura tan sólo un instante y después se vuelve pasado, ¿ahora sí entendiste?
- No.
- A ver, tu tienes ocho años... tu pasado es cuando tuviste siete años, tu presente es ahorita que tienes ocho y tu futuro es cuando tengas nueve años... ¿ahora sí está claro?
- No, no me has dicho cuánto duran...
- Es que depende de tu percepción del tiempo, de cuánto sientas tú que han durado. Pero eso sí, el futuro no tiene duración porque no ha sucedido. ¿Ya le captas?
- No. ¿Entonces el pasado no existía antes de que yo naciera y el futuro no va a existir después de que me muera?
- Algo así... aunque no exactamente. El pasado ya existía desde antes que tu nacieras y el futuro va a seguir sucediendo... ¿entiendes?
- No.
- Entonces mejor vete a dormir, porque no lo vas a entender en una sola sesión.
- Si, mejor me voy, porque no te entendí nada.
Y así, nuevamente contribuí a la confusión en la educación de mi querida Jay.
¡Adoro esos momentos!
martes, febrero 22, 2005
Total, ya pasó...
No he podido actualizar mi blog en estas dos semanas porque mucho ha pasado. Ahí les vá:
El 14 de febrero todo fue mucho bonito: me levanté de malas y mi mujer se enojó conmigo porque, al fin y al cabo, era 14 de febrero. Afortunadamente ya tenía su regalo apartado desde noviembre, así que cuando fui a la escuela de mis monstruos pasé por la casa y se lo dejé en la mesa del comedor... ¡Me salvé por los pelos!
Además, los monstruos tuvieron su convivio en la escuela y fue todo un rollo para la gorda conseguir las tarjetas de Yugi-O (¿así se escribe?) para el galancín de mi hija. Todo salió a pedir de boca, excepto que la enana se paralizó a la hora de darle el abrazo al susodicho... pero después se le pasó.
Todo siguó en calma hasta el 16, cuando me fui de producción de video a casa de la chi... Después de 26 horas de friega contínua dormí una hora y agarré mi camión del DF a Cuernavaca. Me bañé en casa y me fui a la oficina, a dar clase y a dormir. El viernes todavía estaba muerto y además me cargaron la mano en la chamba, así que ni siquiera pude ir a dar clase... era yo un fiambre.
El sábado 19 era el gran evento del mes: el beibi-chagüer (así se pronuncia, no me la hagan de tos) de la concuña "Attention, Pelase!". Mi suegra (Doña Sara) ya llevaba dos semanas ciudándola para que no se le saliera la chamaca, y hasta adelantamos la fecha del evento por si las dudas.
Llegados a la fiesta (a barrer, desde las 2 de la tarde) me dediqué a lo que sé hacer mejor: desaparecer de los eventos donde las mujeres son mayoría. Me la pasé areglando la computadora de Doña Prudencia, la tía de mi mujer, porque sus hijas ya le habían dado en tutta la maddona. Al poco rato se aparecieron mis cuñados y luego un amigo de la familia, quienes también huían de la explosión de progesterona. Me observaron muy atentamente e hicieron los sonidos apropiados mientras les platicaba qué le estaba arreglando a la máquina, me robaron cigarros y se fueron. Al poco rato ya se oían las carcajadas de las mujeres y como a las tres horas en el evento mi mujer se acordó de mí y me trajo algo de refresco... todo normal.
Al final el evento quedó bien, mi concuñita fue el centro de atención y todos regresamos a casa felices.
El epílogo y moraleja de la historia sucedió ayer: mi concuñita se puso a lavar los trastes y a planchar ropa cuando Doña Sara (mi suegra) se tomó un break para ir a su casa... Fue descubierta y regañada por Doña Prudencia (la tía), ya que, al fin y al cabo, tenía que estar en reposo absoluto para que no se le saliera la niña a destiempo. Y mi concuñita declaró: ¡Ash! ¡Ya me aburrí de estar acostada! Además, ya pasó el baby-shower...
Interprétenlo como quieran... ahí se los dejo con una reflexión final: ¡Te la guardo, condenada! ¡Me chafaste mi cumpleaños!
El 14 de febrero todo fue mucho bonito: me levanté de malas y mi mujer se enojó conmigo porque, al fin y al cabo, era 14 de febrero. Afortunadamente ya tenía su regalo apartado desde noviembre, así que cuando fui a la escuela de mis monstruos pasé por la casa y se lo dejé en la mesa del comedor... ¡Me salvé por los pelos!
Además, los monstruos tuvieron su convivio en la escuela y fue todo un rollo para la gorda conseguir las tarjetas de Yugi-O (¿así se escribe?) para el galancín de mi hija. Todo salió a pedir de boca, excepto que la enana se paralizó a la hora de darle el abrazo al susodicho... pero después se le pasó.
Todo siguó en calma hasta el 16, cuando me fui de producción de video a casa de la chi... Después de 26 horas de friega contínua dormí una hora y agarré mi camión del DF a Cuernavaca. Me bañé en casa y me fui a la oficina, a dar clase y a dormir. El viernes todavía estaba muerto y además me cargaron la mano en la chamba, así que ni siquiera pude ir a dar clase... era yo un fiambre.
El sábado 19 era el gran evento del mes: el beibi-chagüer (así se pronuncia, no me la hagan de tos) de la concuña "Attention, Pelase!". Mi suegra (Doña Sara) ya llevaba dos semanas ciudándola para que no se le saliera la chamaca, y hasta adelantamos la fecha del evento por si las dudas.
Llegados a la fiesta (a barrer, desde las 2 de la tarde) me dediqué a lo que sé hacer mejor: desaparecer de los eventos donde las mujeres son mayoría. Me la pasé areglando la computadora de Doña Prudencia, la tía de mi mujer, porque sus hijas ya le habían dado en tutta la maddona. Al poco rato se aparecieron mis cuñados y luego un amigo de la familia, quienes también huían de la explosión de progesterona. Me observaron muy atentamente e hicieron los sonidos apropiados mientras les platicaba qué le estaba arreglando a la máquina, me robaron cigarros y se fueron. Al poco rato ya se oían las carcajadas de las mujeres y como a las tres horas en el evento mi mujer se acordó de mí y me trajo algo de refresco... todo normal.
Al final el evento quedó bien, mi concuñita fue el centro de atención y todos regresamos a casa felices.
El epílogo y moraleja de la historia sucedió ayer: mi concuñita se puso a lavar los trastes y a planchar ropa cuando Doña Sara (mi suegra) se tomó un break para ir a su casa... Fue descubierta y regañada por Doña Prudencia (la tía), ya que, al fin y al cabo, tenía que estar en reposo absoluto para que no se le saliera la niña a destiempo. Y mi concuñita declaró: ¡Ash! ¡Ya me aburrí de estar acostada! Además, ya pasó el baby-shower...
Interprétenlo como quieran... ahí se los dejo con una reflexión final: ¡Te la guardo, condenada! ¡Me chafaste mi cumpleaños!
jueves, febrero 10, 2005
¡Odio los martes! ¡Y los jueves!
Martes y Jueves...
Los días que tengo que levantarme a las 6:00 am.
Y los días que mi mujer se enoja conmigo porque no me levanto de buenas.
¿Necesito decir más?
Sí.
¿Quién se levanta de buenas a las 6:00 am?
Mi abuelita lo hacía.
Mi suegra lo hace.
Mi perro lo hace.
Mi gato lo hace.
Mi hamster lo hace.
Mi tortuga lo hace.
Yo no.
Comprendo a mi abuelita y a mi suegra, cuando envejecemos necesitamos dormir menos.
Comprendo a mi perro, quiere comer.
Comprendo a mi gato, quiere salir.
Comprendo a mi hamster, quiere correr en su rueda.
Comprendo a mi tortuga, quiere estar en el sol.
Yo no.
Y todos los martes y jueves me tengo que disculpar por no levantarme de buenas, porque la cama está calientita, yo estoy calientito y el sol no ha acabado de salir.
Afortunadamente mis hijos no se despiertan a esa hora, porque sólo añadarían a mi confusión madrugadora.
Definitivo, no vuelvo a dar clases a las 7:00
Los días que tengo que levantarme a las 6:00 am.
Y los días que mi mujer se enoja conmigo porque no me levanto de buenas.
¿Necesito decir más?
Sí.
¿Quién se levanta de buenas a las 6:00 am?
Mi abuelita lo hacía.
Mi suegra lo hace.
Mi perro lo hace.
Mi gato lo hace.
Mi hamster lo hace.
Mi tortuga lo hace.
Yo no.
Comprendo a mi abuelita y a mi suegra, cuando envejecemos necesitamos dormir menos.
Comprendo a mi perro, quiere comer.
Comprendo a mi gato, quiere salir.
Comprendo a mi hamster, quiere correr en su rueda.
Comprendo a mi tortuga, quiere estar en el sol.
Yo no.
Y todos los martes y jueves me tengo que disculpar por no levantarme de buenas, porque la cama está calientita, yo estoy calientito y el sol no ha acabado de salir.
Afortunadamente mis hijos no se despiertan a esa hora, porque sólo añadarían a mi confusión madrugadora.
Definitivo, no vuelvo a dar clases a las 7:00
miércoles, febrero 09, 2005
Me estoy poniendo viejo!!!!
Todo iba muy bien, 32 años recién cumplidos y me siento joven todavía... hasta que llegué a la casa el martes.
Sólo fue cosa de entrar para que mi pequeña, mi adorada bebecita de ocho años me dijera, con su vocecita más tierna "Papi, ¿podemos hablar?" Obviamente que le dije que sí, porque al fin y al cabo parte importante de la crianza de los hijos es la comunicación, la confianza y todo eso (bla, bla bla... ¡maldita sicología infantil!).
Me apersoné en una pequeña silla de plástico amarillo que tiene a un lado de su cama, y le pregunté en mi mejor pose de Padre del Año 2005 "¿Qué pasa amor?" No lo hubiera preguntado.
"Papiiiiiiiiii...." me dijo con ese arrastre de la "i" que ya sé que significa que algo quiere, "es que, es que, papi...." "¿Qué quieres, pedacito de mi vida?" "Ay, papiiiiiiiiiii.... es que.... ¡me gusta un niño!"
Repentinamente, el mundo se me volteó... ¡Mi bebé! ¡Mi nena! ¡La niña de mis ojos! ¡La Niña, la Pinta y la Santa María! ¿Qué caraj... se hace en estos casos?
Nada, no se hace nada... Todo lo que su padrino y yo le dijimos de que no le dábamos permiso de tener novio hasta los 30... el famoso niñito Juanpis que le regalaba brownies en primero de primaria de repente se transforma en un ave de rapiña que quiere llevarse a mi bebé... ¡A MÍ BEBÉ!
¡Alerta Roja! ¡Todos a sus posiciones de combate! Incoming! Shields up! ¿Dónde contrato un hit-man? ¿Cuánto cuesta un cinturón de castidad? ¿Puedo adaptar cerraduras inviolables en las puertas y ventanas? ¿Cómo registro su correo electrónico sin que se dé cuenta?
Sin embargo, el medio segundo que tardaron todos estos pensamientos en pasar por mi mente, se acabó y no tuve más remedio que contestar: "¿De verdad chiquita? ¡Qué bueno!" (de los males el menos, por lo menos le gusta el sexo opuesto... eso me ahorra muchas sesiones se sicoterapia...). "¿Y quién es?" pregunté inocentemente, sabiendo perfectamente que el único era el niño de los brownies... al fin y al cabo, a las mujeres les gustan los hombres detallistas y todo eso... "Es de mi salón.... se llama xxx."
¡MALDICIÓN!
No era el "niño brownie"... era... ¡OTRO!
Y en cuanto me dijo su nombre, lo ubiqué perfectamente... no tiene malos gustos mi hija... (otra bronca menos, cuando decida perpetuar la especie, por lo menos va a mejorar su raza, no la de otros... yo no sé que haría como abuelo de un nieto feo... esconderlo en el traspatio, tal vez).
Y entonces me dí cuenta: no puedo hacer nada. Está creciendo y no lo puedo detener. Sólo me queda el Blog para dejar evidencia y avergonzarla cuando sea adolescente... Almenos me queda ese gusto... ¡Algún día la venganza sera mía!
Hasta entonces, me seguiré sintiendo cada día un poquito menos joven... mmm... ¡né!
Sólo fue cosa de entrar para que mi pequeña, mi adorada bebecita de ocho años me dijera, con su vocecita más tierna "Papi, ¿podemos hablar?" Obviamente que le dije que sí, porque al fin y al cabo parte importante de la crianza de los hijos es la comunicación, la confianza y todo eso (bla, bla bla... ¡maldita sicología infantil!).
Me apersoné en una pequeña silla de plástico amarillo que tiene a un lado de su cama, y le pregunté en mi mejor pose de Padre del Año 2005 "¿Qué pasa amor?" No lo hubiera preguntado.
"Papiiiiiiiiii...." me dijo con ese arrastre de la "i" que ya sé que significa que algo quiere, "es que, es que, papi...." "¿Qué quieres, pedacito de mi vida?" "Ay, papiiiiiiiiiii.... es que.... ¡me gusta un niño!"
Repentinamente, el mundo se me volteó... ¡Mi bebé! ¡Mi nena! ¡La niña de mis ojos! ¡La Niña, la Pinta y la Santa María! ¿Qué caraj... se hace en estos casos?
Nada, no se hace nada... Todo lo que su padrino y yo le dijimos de que no le dábamos permiso de tener novio hasta los 30... el famoso niñito Juanpis que le regalaba brownies en primero de primaria de repente se transforma en un ave de rapiña que quiere llevarse a mi bebé... ¡A MÍ BEBÉ!
¡Alerta Roja! ¡Todos a sus posiciones de combate! Incoming! Shields up! ¿Dónde contrato un hit-man? ¿Cuánto cuesta un cinturón de castidad? ¿Puedo adaptar cerraduras inviolables en las puertas y ventanas? ¿Cómo registro su correo electrónico sin que se dé cuenta?
Sin embargo, el medio segundo que tardaron todos estos pensamientos en pasar por mi mente, se acabó y no tuve más remedio que contestar: "¿De verdad chiquita? ¡Qué bueno!" (de los males el menos, por lo menos le gusta el sexo opuesto... eso me ahorra muchas sesiones se sicoterapia...). "¿Y quién es?" pregunté inocentemente, sabiendo perfectamente que el único era el niño de los brownies... al fin y al cabo, a las mujeres les gustan los hombres detallistas y todo eso... "Es de mi salón.... se llama xxx."
¡MALDICIÓN!
No era el "niño brownie"... era... ¡OTRO!
Y en cuanto me dijo su nombre, lo ubiqué perfectamente... no tiene malos gustos mi hija... (otra bronca menos, cuando decida perpetuar la especie, por lo menos va a mejorar su raza, no la de otros... yo no sé que haría como abuelo de un nieto feo... esconderlo en el traspatio, tal vez).
Y entonces me dí cuenta: no puedo hacer nada. Está creciendo y no lo puedo detener. Sólo me queda el Blog para dejar evidencia y avergonzarla cuando sea adolescente... Almenos me queda ese gusto... ¡Algún día la venganza sera mía!
Hasta entonces, me seguiré sintiendo cada día un poquito menos joven... mmm... ¡né!
lunes, febrero 07, 2005
¡Sobrevivimos el Fin de Semana!
El 4 de febrero fue mi cumpleaños. Con eso de que hay que trabajar, terminé hasta las diez de la noche, entonces decidimos festejar el sábado desde las 2 de la tarde.
Ya el muégano había confirmado su asistencia, mis padres también y todo estaba preparado para pedir las pizzas y los refrescos. Hasta que la cuñada de mi mujer decidió que era necesarios llamar la atención y se puso a tener contracciones a los seis meses de embarazo.
Obviamente todo fue cancelado, y tuvimos que ir a verla el sábado a su casa. Ya que vimos que la niña no se le había salido, nos regresamos dizque para recibir a los amigos que iban a llegar en la segunda tanda de la fiesta (de las 6 pm en adelante). Por supuesto, había que hacer primero las compras necesarias de botnanas y alcohol, además de alaciarnos el pelo y recortarnos el bigote (mi mujer lo primero y yo lo segundo).
Los invitados confirmados para las 6 llegaron a las 7 y media... todo en Mexican Time, por supuesto. Las primas de mi mujer nomás no llegaron, mi compadre, su mujer y su hija sí. Por ahí de las 9 se suponía que llegaba la siguiente tanda de parientes, que llegaron hasta las diez, on ce y doce.
Y en el transcurso de la noche consumimos abundante botana, cerveza, tequila, refresco y carnes frías. Al final los últimos colgados se fueron a las 4 de la madrugada. Y tan sólo tres horas después mis hijos se encargaron de despertarme para pedirme de desayunar.
Estuvo bien, pero el año que viene va a estar mejor.
Ya el muégano había confirmado su asistencia, mis padres también y todo estaba preparado para pedir las pizzas y los refrescos. Hasta que la cuñada de mi mujer decidió que era necesarios llamar la atención y se puso a tener contracciones a los seis meses de embarazo.
Obviamente todo fue cancelado, y tuvimos que ir a verla el sábado a su casa. Ya que vimos que la niña no se le había salido, nos regresamos dizque para recibir a los amigos que iban a llegar en la segunda tanda de la fiesta (de las 6 pm en adelante). Por supuesto, había que hacer primero las compras necesarias de botnanas y alcohol, además de alaciarnos el pelo y recortarnos el bigote (mi mujer lo primero y yo lo segundo).
Los invitados confirmados para las 6 llegaron a las 7 y media... todo en Mexican Time, por supuesto. Las primas de mi mujer nomás no llegaron, mi compadre, su mujer y su hija sí. Por ahí de las 9 se suponía que llegaba la siguiente tanda de parientes, que llegaron hasta las diez, on ce y doce.
Y en el transcurso de la noche consumimos abundante botana, cerveza, tequila, refresco y carnes frías. Al final los últimos colgados se fueron a las 4 de la madrugada. Y tan sólo tres horas después mis hijos se encargaron de despertarme para pedirme de desayunar.
Estuvo bien, pero el año que viene va a estar mejor.
miércoles, febrero 02, 2005
A ver que pasa...
Esto de los blogs suena interesante... y desde hace un par de años la gorda y yo hemos discutido sobre escribir una serie de memorias o apuntes sobre nuestra familia. Los enanos (los ositos bipolares), nosotros, el muégano y demás agregados (adoptados, arrejuntados, y seleccionados) son una fuente constante de diversión para nosotros.
Esta es nuestra oportunidad de compartir esos momentos en la red, y dejar que La Familia (con pronunciación italiana, por favor) también participe.
¡Espero sus comentarios y sugerencias, familia y navegantes que nos visiten!
Hasta la siguiente actualización.
Esta es nuestra oportunidad de compartir esos momentos en la red, y dejar que La Familia (con pronunciación italiana, por favor) también participe.
¡Espero sus comentarios y sugerencias, familia y navegantes que nos visiten!
Hasta la siguiente actualización.
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