martes, febrero 22, 2005

Total, ya pasó...

No he podido actualizar mi blog en estas dos semanas porque mucho ha pasado. Ahí les vá:

El 14 de febrero todo fue mucho bonito: me levanté de malas y mi mujer se enojó conmigo porque, al fin y al cabo, era 14 de febrero. Afortunadamente ya tenía su regalo apartado desde noviembre, así que cuando fui a la escuela de mis monstruos pasé por la casa y se lo dejé en la mesa del comedor... ¡Me salvé por los pelos!

Además, los monstruos tuvieron su convivio en la escuela y fue todo un rollo para la gorda conseguir las tarjetas de Yugi-O (¿así se escribe?) para el galancín de mi hija. Todo salió a pedir de boca, excepto que la enana se paralizó a la hora de darle el abrazo al susodicho... pero después se le pasó.

Todo siguó en calma hasta el 16, cuando me fui de producción de video a casa de la chi... Después de 26 horas de friega contínua dormí una hora y agarré mi camión del DF a Cuernavaca. Me bañé en casa y me fui a la oficina, a dar clase y a dormir. El viernes todavía estaba muerto y además me cargaron la mano en la chamba, así que ni siquiera pude ir a dar clase... era yo un fiambre.

El sábado 19 era el gran evento del mes: el beibi-chagüer (así se pronuncia, no me la hagan de tos) de la concuña "Attention, Pelase!". Mi suegra (Doña Sara) ya llevaba dos semanas ciudándola para que no se le saliera la chamaca, y hasta adelantamos la fecha del evento por si las dudas.
Llegados a la fiesta (a barrer, desde las 2 de la tarde) me dediqué a lo que sé hacer mejor: desaparecer de los eventos donde las mujeres son mayoría. Me la pasé areglando la computadora de Doña Prudencia, la tía de mi mujer, porque sus hijas ya le habían dado en tutta la maddona. Al poco rato se aparecieron mis cuñados y luego un amigo de la familia, quienes también huían de la explosión de progesterona. Me observaron muy atentamente e hicieron los sonidos apropiados mientras les platicaba qué le estaba arreglando a la máquina, me robaron cigarros y se fueron. Al poco rato ya se oían las carcajadas de las mujeres y como a las tres horas en el evento mi mujer se acordó de mí y me trajo algo de refresco... todo normal.
Al final el evento quedó bien, mi concuñita fue el centro de atención y todos regresamos a casa felices.

El epílogo y moraleja de la historia sucedió ayer: mi concuñita se puso a lavar los trastes y a planchar ropa cuando Doña Sara (mi suegra) se tomó un break para ir a su casa... Fue descubierta y regañada por Doña Prudencia (la tía), ya que, al fin y al cabo, tenía que estar en reposo absoluto para que no se le saliera la niña a destiempo. Y mi concuñita declaró: ¡Ash! ¡Ya me aburrí de estar acostada! Además, ya pasó el baby-shower...

Interprétenlo como quieran... ahí se los dejo con una reflexión final: ¡Te la guardo, condenada! ¡Me chafaste mi cumpleaños!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJ EXCELENTE FORMA DE DESAHOGO SIN CONSECUENCIAS.
EFECTIVAMENTE UNA FORMA MUY CONSTRUCTIVA DE TIRAR LA IRA, EL ENOJO, EL FASTIDIO Y ANEXAS

FELICIDADES!
P.D. GRACIAS POR COMPARTIR TU IDEA

Gran Sammy DBM dijo...

Yeeaajjjj, Buenos motivos has dadome primo querido, hijo del Saturnio Ciro, para no caer en la desgracia del matrimonio. Y no te preocupes por justificar tus ausencias.... todos lo comprendemos.